Lejos de frenar nuestro impulso, este periodo nos ha invitado a imaginar nuevas formas de trabajo, experimentar otros usos y seguir reinventando colectivamente aquello que constituye la vitalidad de la Casa. Una capacidad de adaptación y renovación que encarna plenamente el espíritu y las aspiraciones fundamentales de nuestra institución: proyectarse hacia el futuro y evolucionar preservando al mismo tiempo las condiciones más favorables para el diálogo entre disciplinas y entre personas.
Antes de la pausa estival, las próximas semanas ofrecerán todavía nuevas oportunidades para prolongar ese diálogo que anima la vida de la Casa a lo largo de todo el año. La primera cita llega enseguida con nuestra Semana Americana, organizada en paralelo a las XVII Jornadas de Jóvenes Americanistas - JJA. Concebidas como un espacio de intercambio para jóvenes investigadoras e investigadores que trabajan sobre las Américas, las JJA reúnen cada año nuevas perspectivas en ciencias humanas y sociales y favorecen el diálogo entre Europa y América Latina. En consonancia con estos encuentros científicos, la Semana Americana propondrá al público cuatro actividades dedicadas a los desafíos contemporáneos del patrimonio americano: su papel en los procesos de paz, los debates que suscitan los llamados patrimonios «incómodos», la circulación de relatos y saberes entre las Américas y Europa, así como la renovación de los discursos museográficos y de las políticas de memoria. Un conjunto de propuestas que permitirá descubrir algunas de las reflexiones más actuales sobre el patrimonio americano y, más ampliamente, recordar hasta qué punto la investigación en ciencias humanas y sociales contribuye a arrojar luz sobre las grandes cuestiones que atraviesan nuestras sociedades contemporáneas.
Este comienzo del verano nos llevará también a acoger otra escuela temática, del 7 al 9 de julio, dedicada a la circulación de la información en el espacio transoceánico, organizada junto con varios socios académicos y coordinada, entre otros, por Jessica Evangelista, beneficiaria de una ayuda de investigación de la Casa de Velázquez y doctoranda de la EHESS. A través de una reflexión colectiva sobre la circulación de conocimientos, ideas e información entre los espacios atlántico y pacífico, este encuentro ofrecerá a las y los participantes la oportunidad de explorar enfoques historiográficos en plena renovación y fomentar intercambios interdisciplinarios. Una nueva ocasión para reafirmar el compromiso de la Casa de Velázquez con las jóvenes investigadoras y los jóvenes investigadores mediante el apoyo a su formación, al intercambio científico y a la creación de redes de investigación duraderas.
Paralelamente a estos espacios dedicados a la formación y la investigación, la Casa acogerá también este mes el tercer workshop del programa plurianual CINECASA, una reunión de trabajo dedicada al avance de un proyecto que busca reconstruir la introducción y consolidación del cine como ámbito de investigación y creación en la Casa de Velázquez desde 1973. En esta ocasión se presentarán los primeros resultados de un proyecto desarrollado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (Proyecto nº 486, Creación Audiovisual en Casa de Velázquez), en cuyo marco estudiantes de comunicación audiovisual han realizado tres piezas audiovisuales dedicadas a artistas residentes de la Casa, abordando todas las fases del proceso de producción, desde la investigación inicial hasta la posproducción.
En el ámbito artístico, la Casa de Velázquez estará también presente en el FIDMarseille con la presentación del trabajo en curso de Reza Riahi, artista residente de la promoción actual, en torno a su película Le Chant des sept Vallées. En este cortometraje sin diálogos, el cineasta propone la fábula de un hombre que emprende la búsqueda de un pájaro que nunca ha visto. La película, presentada en una versión de trabajo, se proyectará en el marco de una sesión especial seguida de un encuentro con el director el 8 de julio a las 18:00.
Por último, el verano será también una oportunidad para reencontrarse con la Casa fuera de sus muros a través de tres exposiciones actualmente abiertas al público, todas ellas apoyadas en el marco de su fondo de ayuda a la producción. En Pamplona, Nicolás Combarro, antiguo artista residente y actual doctorando artístico de la Casa, presenta en el Museo Universidad de Navarra Mirar a otro lado, una exposición que reúne un conjunto de obras con las que el artista explora desde hace cerca de veinte años arquitecturas discretas u olvidadas e interroga las relaciones entre arquitectura, historia, memoria y poder. En Madrid, en el marco de PHotoESPAÑA 2026, Raphaëlle Peria presenta en el Círculo de Bellas Artes Ruina Montium, una exploración sensible de los paisajes de Las Médulas donde se superponen huellas geológicas, arqueológicas, historia humana y gesto artístico. Finalmente, en La Casa Encendida, Yann Gross presenta Drift, una exposición que cuestiona las circulaciones de lo vivo y sus vínculos con los imaginarios económicos, coloniales y paisajísticos a partir de la figura de la palmera. Tres propuestas que reflejan la diversidad de los proyectos acompañados por la Casa y prolongan su compromiso con la difusión y el acompañamiento de las obras ante nuevos públicos.
Por mi parte, solo me queda desearles, en mi nombre y en el de todo el equipo de la Casa de Velázquez, un magnífico verano. Aunque esta newsletter ofrece ya un adelanto de algunas de las citas que marcarán nuestro regreso tras el verano, muy pronto tendremos ocasión de presentarles el resto de la programación, que retomaremos desde las primeras semanas de septiembre. Permanezcan atentos a nuestras redes: pronto podremos compartir con ustedes muchas más novedades.
Nancy Berthier
Directora de la Casa de Velázquez