La palmera constituye una figura ejemplar. A la vez planta ornamental, recurso industrial y motivo cultural, acompaña relatos de transformación y de éxito. Configura paisajes deseables y encarna promesas: las de un clima, un modo de vida, un desarrollo económico.
Drift - Exposición de Yann Gross en La Casa Encendida
Del 16 de mayo al 26 de julio, La Casa Encendida presenta la exposición Drift de Yann Gross (promoción 2024-2025), con el apoyo de la Casa de Velázquez en el marco de su fondo de ayuda a la producción.
- Exposición del 16 de mayo al 26 de julio de 2026
- La Casa Encendida | Sala A | Rda. de Valencia, 2 - Madrid
- Horarios y acceso en lacasaencendida.es
Fortune 1, 2 y 13 - 2023 - 140 x 105 cm cada una - Impresión pigmentaria sobre papel plateado
Detrás de esta imagen seductora se dibuja otra historia, la de un desplazamiento impuesto a lo vivo, inscrito en lógicas económicas, coloniales y productivistas, cuyos efectos se prolongan mucho más allá de su punto de origen.
El proyecto de Yann Gross, que toma forma expositiva en la Sala A de La Casa Encendida, tiene como punto de partida la historia de la circulación de las plantas desde el siglo XIX, cuando la invención de la Wardian case, una caja de vidrio desarrollada por el Dr. Nathaniel Ward, hace posible su transporte a gran escala. Con ella se impone la idea de que lo vivo puede ser desplazado, aclimatado e integrado en lógicas de expansión económica.
Drift, que da título a la exposición, designa un movimiento sin dirección propia, una deriva producida por fuerzas externas. De Europa a las Américas, estas trayectorias generan situaciones distintas pero conectadas.
En algunos contextos, la palmera participa en la construcción de identidades paisajísticas artificiales, modeladas por imaginarios turísticos. En otros, se convierte en instrumento de un desarrollo basado en la explotación intensiva de los suelos y los recursos.
Elaeis, 2026 - Instalación de vídeo multicanal, 11 min.
A través de este elemento, Drift pone de manifiesto la distancia entre las promesas que acompañan estas transformaciones y las realidades que producen. La palmera aparece así como el síntoma de las contradicciones del mundo contemporáneo, revelando cómo proyecciones seductoras generan desequilibrios profundos, a menudo irreversibles.
La exposición reúne fotografías, una Wardian case con una palmera en su interior y una instalación de vídeo compuesta por cuatro proyecciones. En ellas, figuras humanas se dirigen al espectador, activando una relación perceptiva inestable en la que la posición del visitante se vuelve ambigua, entre observar y ser observado.