Festival Investigación científica Creación artística Fuera de la Casa

Festival DESPLAZARSE 2026 - "Un día. El flamenco, campo de desplazamiento"


Impulsado por la Casa de Velázquez y organizado este año conjuntamente con Infinito Delicias, el festival Desplazarse vuelve el próximo jueves 7 de mayo. Doce horas de programación multidisciplinar en torno al flamenco y sus múltiples ramificaciones bajo el comisariado de Pedro G. Romero.

Entrada gratuita previa inscripción

El festival Desplazarse es una jornada multidisciplinar abierta al público, propuesta por la Casa de Velázquez como un laboratorio en movimiento, abierto al público. Ideado como una cita anual, se articula siempre en torno a una misma temática central: el desplazamiento, en todos sus sentidos y desde sus facetas a veces más sorprendentes.

La jornada se sitúa en el cruce entre creación e investigación y propone nuevas formas de pensar nuestro tiempo desde el diálogo entre artistas e investigadores, residentes actuales o antiguos de la Casa de Velázquez así como invitados. 

Tras una edición cero en el Museo Reina Sofía, Desplazarse se organiza este año conjuntamente con Infinito Delicias, un espacio dedicado a la experimentación y al encuentro, fiel al espíritu del festival.


ENTRADA GRATUITA PREVIA INSCRIPCIÓN
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Quedan entradas para la actividad de Jacques-Marie Ligot “Nuestro laberinto de deseos”, taller abierto al público que comienza a las 11:00. ¿Te interesa? ¡Inscripción e información completa aquí!
 


12

horas, de las 12:00 a las 0:00

de inmersión abierta al público con entrada gratuita (previa inscripción)

+ de

30

artistas e investigadores

residentes de la Casa de Velázquez e invitados para dar vida a una programación multidisciplinar

+ de

35

actividades en continuo

Performances, instalaciones, propuestas culinarias, charlas, DJ set, talleres ¡y más!


Información práctica:

Fecha: jueves, 7 de mayo de 2026
Horario: de 12:00 a 00:00

¿Dónde? Infinito Delicias
Dirección: C/ Juana Doña, 5 - Madrid

Google Maps

Metro y cercanías: Delicias (L6 y C10), Legazpi (L6 y L3)
EMT: L. 45, 47, 59, 76, 85, 86, 247
 


La edición 2026

La presencia de Pedro G. Romero –artista multidisciplinar, investigador, antiguo residente de la Casa de Velázquez y reciente Premio Nacional de Artes Plásticas 2024– como comisario inspira el eje temático «Un día. El flamenco, campo de desplazamiento», que aborda el flamenco como territorio de cruces, memorias y mestizajes.

Performances, instalaciones, propuestas culinarias, charlas, DJ set, talleres… Desplazarse nos propone una experiencia inmersiva –construida en torno a los investigadores y artistas residentes de la Casa de Velázquez así como otros invitados de renombre– para compartir, explorar y pensar juntos los desplazamientos desde una perspectiva colectiva e innovadora.

 

Dominique Abel*, Miguel Aguiar*, Moisés Alcántara, Ouassila Arras*, Fran Cabeza de Vaca, María Cabral, Emilio Caracafé, Anne Cayuela*, Paula Comitre*, Warä Dj Set, Fuentesal Arenillas, Kike García, Sandra García Bueno*, Carlos García Simón, Alberto Gil Cásedas*, Luis González Fernández*, Pedro G. Romero*, Miriam Hernández Reyna*, Julio Jara, Juan Jiménez, Jacques-Marie Ligot*, Naomi Maury*, Maui, Rob Miles*, Arthur Morenas*, Antonio Moreno, Luis E. Pares, Perrate, Raphaëlle Peria*, Proyecto Lorca, Nina Régis*, Jacqueline Sabbah*, Kong Shenqqi (Kiki)*, Oriol Vilanova

*Artistas e investigadores/as de la Casa de Velázquez

En 1922, tras una crisis de fe que le lleva a abandonar la vida monástica, Georges Bataille, segundo de su promoción como archivista-paleógrafo, es enviado a la Escuela de Altos Estudios Hispánicos de Madrid, la que hoy es la Casa de Velázquez. Sus noches en vela las pasa viendo a El Estampío, un genial bailaor flamenco; Maurice Legendre le pide que lo acompañe al Concurso de Cante Jondo de Granada que organiza Manuel de Falla y publicita un jovén Federico García Lorca; a su regreso a Madrid, va a los toros y presencia la cornada al diestro Manuel Granero que le acaba saltando un ojo. Estos tres acontecimientos dan un vuelco a su vida y a su obra -Las lágrimas de eros, Historia del Ojo, La parte maldita-, a la postre definitivo.

Modestamente, el periodo que pase en la Casa de Velázquez, a principios de los años 90, fue, realmente, el tiempo que giró mis intereses hacía el campo del flamenco. Parecerá raro, cuando mi residencia era Sevilla, pero, siendo ya aficionado, fueron las noches del Candela, cuando reinaba Enrique Morente, donde con mi «primo» José Manuel Gamboa y maestros como Pepe Habichuela, Gerardo Núñez o Rafael Riqueni empecé a entender, verdaderamente, lo que era el flamenco. Ahí  empezó a desplazarse mi trabajo hacía otros territorios que, finalmente, pude entender como parte del campo flamenco.

El campo flamenco es un campo de minas. Los tópicos lo hacen explotar contínuamente e impiden ver lo que realmente lo constituye. El flamenco, como veremos, es uno de los aparatos de imaginación subalterna más complejos que puedan darse, en los que se esconden algunos de los mecanismos originarios de la «poiesis», del modo de hacer, de eso que todavía conocemos como artes. 

Lo que proponemos es un día de desplazamiento a un territorio propiamente flamenco, en unas jornadas de creación e investigación donde se crucen conversaciones, comunicaciones, gestos, impresiones, debates, antagonismos, bailes, cantes y toques, con las gestualidad y la plástica que tiene esa palabra que alude a lo táctil. Un conocimiento por contacto podríamos decir. Un espacio en el que lo sensible -la comida de una forma muy directa en ese espacio que llaman Infinito Delicias- se distribuya entre todos los cuerpos participantes. Hablamos, claro, de los artistas e investigadores que están residiendo en la Casa de Velázquez y que deben articular la jornada con sus aportaciones, textos, operaciones visuales y táctiles, con debates, puestas en común y bailes si es lo que les pide el cuerpo. Se trata de un laboratorio aunque parezca una fiesta. Se trata de una celebración aunque parezca un seminario.

Queremos subrayar que nada le es ajeno al campo flamenco, por sus sofisticación, por su densidad, con su complejidad, por su profundidad histórica: recoge los saberes de clases populares y subalternas que se han ido socavando desde siglos, en un territorio geopolíticamente fronteriza entre los mundos Atlántico y Mediterráneo. El cante, el toque, el baile es sencillamente su espuma, creo que merece la pena dejar que esta espuma nos empuje, nos desplace, nos mueva.


Pedro G. Romero
Comisario de la edición 2026 de Desplazarse

El programa

El festival Desplazarse ocupará distintas salas de Infinito Delicias con actividades simultáneas, invitando a cada visitante a trazar su propio recorrido según su ritmo y sus propias derivas.

Se trata así, para cada uno/a, de ir trazando su propio camino a través de una multitud de propuestas. Una cosecha de ideas y perspectivas que permite al visitante dibujar nuevos contornos (personales, íntimos, pero también colectivos) alrededor del flamenco, temática de esta edición 2026.

Así, el programa superpondrá las actividades, invirtiendo diferentes espacios de Infinito Delicias: la Sala Marina, el Auditorio Daniel y Nina y la Cocina Plató.

Entre mediodía y medianoche, los participantes tienen total libertad sobre la hora de su llegada y la duración de su visita. Sus desplazamientos, aludiendo al propio nombre del festival, serán así los marcadores de una experiencia única, singular e irrepetible.


DESCARGAR AQUÍ EL PROGRAMA SINTÉTICO

DESCARGAR AQUÍ EL PROGRAMA DETALLADO POR PEDRO G. ROMERO ↗

 

Literalmente, Un día, se articula mediante la suma de fragmentos. 

El público asistente jamás podrá verlo todo, hay una imposibilidad de estar en todos los lugares a la vez. Organizado en tres de los espacios del edificio que se ha bautizado como Infinito Delicias, nada más y nada menos, o sea: la Cocina-plató, el auditorio Daniel y Nina y la sala Marina.

En los tres espacios arrancan actividades, actuaciones y acciones que se van entretejiendo hasta dar forma a una casa, suerte de «máquina de vivir», que es como Federico García Lorca tradujo, desde el flamenco, el concepto «machine à habiter» desarrollado por Le Corbusier.

Con el máximo interés, ese mismo público, irá de un sitio a otro, vaya, se desplazará buscando donde poner su atención. Pues bien, tenemos que recordar que es en ese mismo desplazarse que está la clave de bóveda de este edificio: «pasitos que doy p’lante, pasitos que doy p’tras» dice la letrilla flamenca. 

Pensemos que lo que hace el público es un baile -fandango parao que espera su san Juan- y lo que Un día ofrece es su coreografía: sólos de bailes, pasos a dos, mudanzas de grupo, don tancredos y san vitos.

Pedro G. Romero, comisario de la edición 2026

 

Crédito visual: © Oriol Vilanova, cortesía del artista
 

El comisario

Pedro G. Romero

Pedro G. Romero (Aracena, 1964) es un artista, comisario, investigador y editor cuyo trabajo aborda la iconoclasia, la circulación de imágenes, la cultura popular, el flamenco y las políticas culturales. 

Entre 1999 y 2019 desarrolló dos grandes líneas conceptuales: el Archivo F.X., dedicado a la iconoclasia, y la Máquina P.H., centrada en la cultura popular y el flamenco. Su obra se ha mostrado internacionalmente y forma parte de colecciones como las del MACBA, la Fundación “La Caixa”, el Museo Reina Sofía o el CAAC.

Ha participado en Documenta14, la Bienal de Venecia y la Bienal de São Paulo, y en 2021 el Museo Reina Sofía le dedicó la retrospectiva Máquinas de trovar. Como comisario, destacan Tratados de paz (San Sebastián 2016) y Poesía Brossa (MACBA, Artium, MUAC). Dirige la PIE.FMC y ha colaborado con artistas como Israel Galván, Rocío Márquez, Niño de Elche o Rosalía. 

Fue residente en la Casa de Velázquez (1992–1993) y la Academia de España en Roma (2018). En 2024 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.