Benjamin Attahir
Compositor
de Francia
Tipo de residencia
Artista en residencia
Periodo de residencia
En residencia desde septiembre de 2021 hasta julio de 2022
Proyecto artístico en la Casa de Velázquez
Resumen del proyecto
En el verano de 2013, el Bîmârstân Al-Arghoun, famoso hospital psiquiátrico medieval situado en el corazón de Alepo, fue bombardeado. Con él, se vio afectado un símbolo y uno de los últimos vestigios de estos establecimientos del mundo árabe-islámico de los siglos VII al XVII. Pasillos curvos, salas hexagonales, fuentes en los jardines, la presencia constante de los músicos de la ciudad… Todo en estos hospitales respondía a una arquitectura destinada a aliviar los sufrimientos psíquicos.
Si bien existe toda una literatura que aborda la influencia del espacio sobre la psique —desde los surrealistas hasta los situacionistas—, durante mucho tiempo la psiquiatría occidental pareció haber ocultado esta dimensión que, sin embargo, la medicina islámica medieval exploró muy seriamente. Esta ruptura en la continuidad del conocimiento sirve de punto de partida para el proyecto de Benjamin Attahir, con y por iniciativa del escritor Lancelot Hamelin.
Materializada en un oratorio cuya estructura se basa en los planos de esos grandes hospitales psiquiátricos, se teje una ficción entre dos épocas. Hoy: unos soldados huyen de la locura de la guerra y se refugian en las ruinas del hospital; uno de ellos, un músico, ha abandonado su instrumento por las armas. En la Edad Media: en el corazón del manicomio, todos se preguntan qué llevó al músico de la ciudad al silencio. Dos caras de la locura, que se reflejan y se interpelan a lo largo del oratorio.
En España, Benjamin Attahir se adentra en el Maristán de Granada para comprender e interrogar al Bîmârstân Al-Arghoun de Alepo. Allí estudia su arquitectura como encarnación de los valores del mundo musulmán medieval, donde la belleza, la armonía y el equilibrio se consideraban elementos curativos.
Al analizar estas fuentes, tanto arquitectónicas como arqueológicas, explora así una vía de trabajo orientada a la construcción de una forma musical en relación con la disposición arquitectónica y topológica. Paralelamente, se compromete formalmente con una actualización del objeto continuo, un sistema de realización musical que vuelve a situar al instrumentista acompañante en el centro de la construcción dramatúrgica a través de un diálogo siempre renovado con el texto vocalizado.