Arnaud Rochard
Artista plástico,
Francia
Tipo de residencia
Artista en residencia
Periodo de residencia
En residencia desde septiembre de 2021 hasta julio de 2022
Proyecto artístico en la Casa de Velázquez
Resumen del proyecto
La trayectoria artística de Arnaud Rochard está marcada por sucesivas etapas en el norte de Europa. Considerando el viaje y la inmersión, con todo lo que ofrecen en cuanto a descubrimientos y encuentros, como un elemento esencial para renovar y superar su práctica, acude a la Península Ibérica en busca de nuevas fuentes de inspiración, tanto en las tradiciones luso-hispánicas como en su legado árabe-musulmán.
En particular, es con el azulejo con lo que confronta su trabajo. Artesanía híbrida, que combina pintura, grabado y cerámica, el azulejo presenta —por su inherente interacción técnica— numerosas similitudes con las investigaciones plásticas de Arnaud Rochard. Una obra, concretamente, le llama la atención: «La caza de los leopardos», un conjunto de azulejos policromados expuesto en el Museu Nacional do Azulejo de Lisboa. Inspirada en la serie de las Venationes…, grabados holandeses del siglo XVI, la escena reúne, tanto en su iconografía como en su composición y su herencia flamenca, varios temas presentes en el universo de Arnaud Rochard. Entre ellos, sin duda el más esencial, el de la representación de una naturaleza exuberante, de paisajes fantásticos, cercanos a la idea de un Eldorado.
A partir del análisis de los azulejos, el artista crea durante su estancia en la Casa de Velázquez un conjunto de grandes formatos sobre lienzo, de dimensiones murales. Alimentados por ese «otro lugar», sus grabados toman prestado de la pintura, mediante rodillos y tampones que él mismo fabrica, lo que permite un uso singular del color para plasmar la flora y los decorados en los que se inspira.
Así, el proyecto de Arnaud Rochard se adentra también en el terreno de la exploración geográfica. Desde el desierto de las Bardenas hasta la costa andaluza, pasando por las cascadas de Castilla-La Mancha o por el Alcázar de Sevilla —que reúne en un mismo lugar todas las temáticas presentes en su obra—, la Península Ibérica se convierte en el terreno fértil donde el artista recoge nuevos recursos visuales para hacer evolucionar su práctica durante su estancia en residencia.