TRAVAIL

Mundos y mercados de trabajo en Europa del Sur
Capabilidades, vulnerabilidades individuales, familiares y colectivas (siglos XV-XXI)

Presentación general

Las representaciones teóricas de “mercado”, cuya definición parece comúnmente aceptada, varían entre la imagen walrasiana clásica y estática de una “autorregulación” lograda gracias al equilibrio entre la oferta y la demanda, y la visión, poliniana y atrevida, de una “institución imaginaria” característica del proyecto de la “Modernidad”, sin olvidar aquella relativa a unos procesos de búsqueda de información que sólo genera una simple tendencia al equilibrio. Enfrentadas, sobreentienden el campo ideológico de los análisis económicos y de las políticas que revelan unas debilidades epistemológicas que teóricos y analistas tratan vigorosamente de hacer olvidar. Por otro lado, tampoco se muestran hábiles para hacernos comprender aquellas producciones institucionales y sociales que los mercados presuponen al menos tanto como condicionan. En otras palabras, conducen frecuentemente a naturalizar unas categorías de la vida económica, ocultando de este modo las dinámicas históricas que están en el origen de su emergencia y las condiciones de su elaboración. Así ocurre con el trabajo, asociado a una humanidad que se enfrenta a una naturaleza parca en sus efectos benéficos y que trata de reducir el obstáculo de la rareza mediante su actividad productiva. Uno de los problemas centrales de la microeconomía neoclásica es la asignación de unos recursos escasos para producir nuevas riquezas. En una extraña contradicción, esta actividad liberadora es también aquella que sanciona la pérdida de la libertad mediante el trabajo forzoso. Pero esta visión “antropológica” y muy “geocentralizada” del trabajo, tal y como la presupone una ciencia económica poco inclinada a seguir analizando la naturaleza humana de la que pretende modelizar los comportamientos, requiere varios matices. Como lo demuestra Pierre Bourdieu a partir del ejemplo argelino, el trabajo es una de esas categorías económicas, como la inversión y el beneficio sobre todo, cuya universalidad está menos establecida de lo que se cree.

Así, antes de que surja una “sociedad de mercado”, el trabajo podría ser tan sólo un elemento particular extraído de la actividad humana bajo la forma de fuerza productiva pero sin aparecer como tal, es decir, como un objeto de intercambios mercantiles que estructuran la producción global de la sociedad y la vida de sus miembros. Podría incluso dispersarse en una multitud de “ocupaciones”, en ocasiones mantenidas cuidadosamente al margen del mundo de los intercambios, como lo sugiere nuevamente Bourdieu para Argelia, y como se ha podido demostrar históricamente con sociedades preindustriales del continente europeo.

Del mismo modo, ¿es igualmente cierto que haya que esperar hasta el siglo XIX para que una parte decisiva de la producción total sea intercambiada? ¿Se traduce esta generalización del intercambio necesariamente en una transformación del conjunto de actividades sociales y de la identidad de una esfera específica, la del trabajo? La cosa parece clara si se consideran los efectos de la ética protestante sobre el espíritu del capitalismo en el norte de Europa. Pero a este respecto queda por someter la vieja doxa weberiana al análisis de los espacios del sur de Europa, ámbito más católico que protestante, donde las vías de desarrollo no toman la forma clara del trabajo fabril y mecanizado de los países a quienes se atribuye el origen del capitalismo y de sus “revoluciones industriales”.

Unas investigaciones sobre las zonas mediterráneas a partir de la Edad Media permitirían volver a revisar esta crítica. A través del largo plazo podríamos percibir la imprecisión de las interacciones del trabajo. Seríamos capaces entonces de identificar a largo plazo unos procesos de institucionalización que emergen de las zonas grises, de las áreas difusas de la planificación y la negociación que dibujan la distribución entre una actividad mercantil y su arraigo productivo en un universo doméstico, artesanal y rural.

Explorar estas vías de desarrollo propias de estos espacios del sur de Europa implica sin duda aceptar preguntarse sobre el carácter histórico del trabajo que tan sólo se diferencia muy lentamente de las demás actividades sociales ahora, de las formas de anclaje comunitario, redescubiertas en especial a través de los distritos de la Tercera Italia en el siglo XX. En estos universos complejos, queda por examinar la parte institucional del derecho del trabajo y del derecho a la propiedad, de las modalidades de transmisión de las capacidades de trabajo y de acompañamiento de las vulnerabilidades individuales, para analizar la constitución de una actividad productiva específica que adquiere formas variadas en función de la presencia o de la distancia del Estado, y de la influencia de sus normas en el entramado de las interacciones.
Esto nos conduce finalmente a cuestionar una marcada oposición entre el sur y el norte para captar una pluralidad de dinámicas en un sur más heterogéneo de lo que se presupone. Las vías de desarrollo se fundamentan de este modo en el estudio de unas organizaciones institucionales y políticas muy diferentes, que van de la generalidad del Antiguo Régimen a la Francia colbertista y republicana, hasta la desmembración italiana en una multitud de pequeños Estados antes y después de una unificación reciente e imperfecta, integrando lo ocurrido en la Península Ibérica, así como en Suiza, marcada por una descentralización cada vez más estabilizada a medio y largo plazo.

En este sentido, los análisis propuestos por Eugen Weber sobre la modernización de la Francia rural a finales del siglo XIX podrán ser utilizados, al igual que la cuestión de las resistencias sociales planteada por E. P. Thompson en sus estudios sobre la transformación del mundo del trabajo durante las primeras fases de la “Revolución Industrial”.

Lo incierto en los mercados del trabajo es sin duda aceptar observar lo que todavía no ha emergido totalmente del caos de las interacciones, aquello que no se distingue, aquello que está en la sombra y en los márgenes, los reversos sombríos de una ideología con pretensiones luminosas, aquello que todavía puede ser accidental pero está abocado a la recurrencia y en función de unas dinámicas determinadas…
Las nociones de capacidad (capability) –estudiada por el IDHE ENS Cachan dentro del proyecto europeo CAPRIGHT, 2007-2010– y de vulnerabilidades –que son actualmente objeto de un proyecto de investigación suizo, LIVES- serán en particular analizadas, utilizadas, confrontadas y discutidas. De este modo, las transformaciones del papel de la familia en la protección de los individuos podrán ser examinadas desde un punto de vista socio-histórico. El enfoque por género y por el imperativo del trabajo parece pertinente para las perspectivas abordadas. Las herramientas de la demografía histórica podrán ser utilizadas provechosamente, a imagen de lo que ha sido realizado alrededor de las poblaciones vulnerables por los Annales de démographie historique (2005-2; 2006-1). Por otro lado, están previstos unos intercambios con los investigadores que participan en el proyecto apoyado por la Escuela Francesa de Roma y desarrollado por Anna Bellavitis y Manuela Martini, “Travail en famille, travail non rémunéré. Formes et acteurs du travail domestique productif en Europe, XVe-XXIe siècle” (Trabajo en familia, trabajo no remunerado. Formas y actores del trabajo doméstico productivo en Europa, siglos XV-XXI). Por otro lado, una sesión de presentación de los trabajos está contemplada en el marco de un congreso de historia internacional.

Cada uno de los investigadores que ha querido realizar esta aventura trabaja dentro de unos equipos que desarrollan unas problemáticas vinculadas a esta propuesta de investigación. Contribuir a la creación de un colectivo de trabajo trasnacional y pluridisciplinar es también uno de los objetivos de este proyecto. No es nuestra intención alejarnos de nuestras preocupaciones y de nuestros ámbitos de especialidad, muy al contrario. De la reunión celebrada en Santiago de Compostela el sábado 13 de abril de 2013, tras el coloquio “Immigration, marché du travail et travail domestique urbain en Europe, XVIIIe-XIXe siècles” (Inmigración, mercado del trabajo doméstico urbano en Europa, siglos XVIII-XIX), de la reflexión emergieron cuatro ejes centrales que podrían proporcionar las cuatro áreas temáticas de nuestros encuentros itinerantes:

1.    Familias de trabajo y configuraciones estatales
       23 de mayo de 2014, Universidad de Barcelona
2.    Incierta contractualización – Libertad e imperativo  del
       trabajo

       Primavera de 2015, ENS de Cachan
3.    Formas de transmisión y construcción de las
       capacidades/vulnerabilidades

       Otoño de 2015, Universidad de Santiago
4.    Patrimonios del trabajo y transmisión de la propiedad
       Primavera de 2016 Casa de Velázquez, Barcelona o Madrid

La publicación de los resultados está prevista en el marco editorial de la Casa de Velázquez


Photographe: Armando Gomez<br />© Casa de Velázquez